Este departamento se define a partir de un sistema de carpinterías concebidas como muros huecos que delimitan los ambientes y, al mismo tiempo, proporcionan espacio de guardado para la extensa colección de objetos de diseño de su residente. En el área común, estos muros-mueble incorporan dos nichos cuadrados de exhibición y se estrechan suavemente en planta para ampliar perceptualmente el espacio en perspectiva. Las carpinterías funcionan simultáneamente como cerramientos y como objetos autónomos que parecen flotar sobre el patrón diagonal del piso de madera. Este efecto se refuerza mediante las líneas de iluminación del cielorraso, que prolongan una trama de líneas a lo ancho de todo el departamento. Los espacios secundarios cuentan con cielorrasos suspendidos perforados, que aportan interés visual, absorción acústica e integran de manera continua luminarias embutidas y difusores de ventilación. Como contrapunto a este conjunto de superficies continuas y unificadoras, el departamento incorpora tres baños materialmente monolíticos: uno revestido en piedra industrializada, otro en piezas cerámicas diseñadas a medida y un tercero en mármol apomazado. Arquitectura por MOS.